Tiene una edad geológica de más de 15.000 años y durante milenios sus capas congeladas han albergado residuos animales y otras materias orgánicas. Ahora, el permafrost está descongelándose levantando este fango prehistórico y acelerando el calentamiento global de una forma más rápida, incluso, que algunas de las previsiones más pesimistas, al liberar a la atmósfera toneladas de metano y dióxido de carbono. Son afirmaciones del científico Sergey Zimov quien lleva más de 30 años estudiando el cambio climático en el Ártico de Rusia.

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