El verano está cerca y muchos residentes en el extranjero están ya haciendo planes para viajar a ver a la familia y pasar unos días lejos de la rutina laboral. Pero esta época del año enciende todas las alarmas del Gobierno de Holanda. Muchos padres aprovechan ese viaje para rebelarse contra la educación occidental y deciden abandonar a sus hijos en su país de origen, especialmente en Marruecos, Turquía, Etiopía, Kenia, Somalia, e incluso Bangladesh, India o Pakistán. En el caso de las niñas, muchas se enfrentan a un matrimonio forzado.

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