Durante décadas, la mayoría de los investigadores, entrenadores y atletas estaban convencidos de que realizar una actividad física vigorosa u otra actividad extenuante, podía dejar al cuerpo tan fatigado que no podría combatir los virus del resfrío y otros microbios que causan infecciones. La ciencia apoyó esta idea, ya que en los años 80, una serie de estudios de corredores de maratón descubrió que muchos de ellos informaron haber desarrollado resfriados en los días y semanas inmediatamente posteriores a la carrera.

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