Un correo electrónico llega a tu bandeja de entrada. El remitente te ofrece jugosos descuentos en el asunto, así que decides rasgar el sobre para descubrirlos. Sin embargo, no eres el único consciente de que lo has abierto: la empresa que te lo envía sabe no solo que has hecho clic, sino también la hora de apertura e incluso el lugar en el que estabas. Aunque no lo sepas, tienes un espía en el buzón. Rastrear tus correos electrónicos sin que seas consciente de ello es más común de lo que crees. De hecho, más del 40 % de correos…

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