Las compañías estadounidenses han pasado años tratando de ser más acogedoras con las mujeres. Pero en todo puesto de trabajo la discriminación por embarazo sigue siendo generalizada. El NY Times revisó miles de páginas de registros judiciales y públicos y entrevistó a docenas de mujeres, abogados y funcionarios. Hay un claro patrón. Muchas de las compañías más grandes y prestigiosas del país aún marginan sistemáticamente a las mujeres embarazadas. No las tienen en cuenta para promociones y aumentos. Las despiden cuando se quejan.

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