Los líderes mundiales que intentan explotar la narrativa en torno a las protestas ignoran los verdaderos problemas económicos a los que se enfrenta la gente común. El reciente incremento de los precios de los combustibles y los alimentos parecen haber desencadenado protestas espontáneas de en múltiples centros del país. La gran mayoría no busca un cambio de régimen pero están indignados por lo que ven como otro ataque a sus niveles de vida. Saben que la economía Irán está severamente mal administrada y la corrupción es moneda corriente.

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