La lista de presuntos delitos que se atribuye a los agentes es propia de cualquier clan mafioso: pertenencia a grupo criminal, tráfico de drogas, estafa, falsificación en documento público, cohecho, robo, denuncia falsa… Según la investigación del caso, varios funcionarios se vendieron presuntamente a las organizaciones mafiosas y, gracias a su posición como agentes de la Ley, advertían a los traficantes sobre los controles policiales, les ofrecían seguridad, cobraban alguna de sus deudas y a cambio recibían cantidades de drogas o incluso…

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