Efectivamente, la construcción de la central, supuso desquiciar todo el ecosistema que existía hasta entonces en el estuario del Rance, ya que al estar adaptado a los ciclos mareales, el hecho de convertirlo en un pantano de 22 km2 sin conexión libre con el mar, supuso la práctica aniquilación de la fauna que allí existía. La nueva situación implicaba que o pasaban por el estrecho paso de las esclusas o tenían que atravesar las turbinas, con el riesgo real de ser convertidos en "chopped" de pescado. No todo acabo aquí.

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