China le ha dicho no a un singular producto que le llegaba en inmensas cantidades desde Estados Unidos y otros países: desechos reciclables contaminados. Cada año, los estadounidenses envían a reciclaje 66 millones de toneladas de materiales que, de otro modo, habrían acabado en la basura común, degradando zonas naturales o sepultadas en rellenos sanitarios que transforman el suelo en un inmenso cementerio de desechos.

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