Hay antecedentes a la película de Armando Iannucci, La Muerte de Stalin, y ambos fueron en televisión. Por un lado, la hilarante Red Monarch británica, que con humor descarnado y absurdo, a lo Mel Brooks, relataba los últimos días del líder de la URSS. Y el Stalin de HBO, con Robert Duvall, rodado por los estadounidenses en los mismos pasillos del Kremlin, en 1992

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