Se podría decir que el resultado es horrible para el PP y quizá hasta para España, pero bueno para Rajoy. La crispación de la política catalana y su contagio al debate nacional acercan a Ciudadanos al Gobierno central y a su defensa del nacionalismo español y de la Constitución tal y como está. Sin el granero de votos catalanes, el PP ya puede olvidarse de acercarse al 40% de los votos. ¿Qué más da si con algo más del 30% y el apoyo de Ciudadanos es suficiente para mantener a Rajoy en el poder?.

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