Contactó a un hombre llamado Gustavo para pedirle que consiguiera a un asesino a sueldo para matar a su esposo. Ella estaba dispuesta a pagarle 2 mil dólares y darle la camioneta de su esposo. Lo que no sabía ella era que Gustavo asistía a clases de boxeo con Ramón. "Él había tenido problemas en el pasado, pero ya había cambiado su vida, y yo lo entrenaba. Cuando me llamó y me dijo que quería verme porque había alguien que quería matarme, pensé que me estaba haciendo una broma". Pero todo iba en serio.

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