A la vista de las declaraciones del máximo representante del gobierno de España cualquiera pensaría que nuestro país, en el día a día para sus ciudadanos, es un lugar próspero en que la vida resulta relativamente sencilla en lo material. Por desgracia, y si salimos de los despachos enmoquetados en que suele moverse el presidente, la realidad del día a día se empeña en desmentir sus aseveraciones, que más bien deberíamos calificar de propaganda política.

Ver noticia original ➥