“Da igual si surge por una peculiaridad de la naturaleza o de las manos de un terrorista, los epidemiólogos aseguran que un patógeno aéreo de rápida evolución podría matar a más de 30 millones de personas en un año. Y dicen que hay una probabilidad razonable de que el mundo experimente un brote así en los próximos 10 o 15 años”.

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