La culpa y el miedo son dos de los sentimientos más paralizantes para los exmiembros de sectas en España, donde se estima que hay entre 200 y 250 de estos grupos que se concentran especialmente en Madrid, Barcelona y la Comunidad Valenciana y contra los que no existe una legislación específica. Esos sentimientos "dificultan mucho la recuperación posterior porque les están machacando tantos años que cuando salen están muy asustados", explica el psicoterapeuta Miguel Perlado, que coordina el Grupo de Trabajo

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