La expresión ‘a nadie le amarga un dulce’ comienza a perder su efecto. Y es que el sector del azúcar no pasa por su mejor momento. La caída de la reputación del azúcar en la sociedad, los impuestos a los productos azucarados y la reciente liberalización del sector en Europa generan un ambiente de incertidumbre a las compañías y, sobre todo, a los trabajadores de esta importante industria para España.

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