Contrariamente a lo que les gusta pregonar a los celotes del capital, el peak oil está más vivo que nunca. Ha obligado a EEUU a huir hacia adelante ante un problema irresoluble sin un cambio radical del marco conceptual. Al aferrarse a la falsa salida del fracking, la caída social y económica que se avecina será mucho más abrupta. Mientras no se comprenda que la necesidad no crea los recursos, cierto colapso de nuestra sociedad será completamente inevitable y ahora mismo bastante cercano. Ojalá cuando nos estrellemos reconozcamos nuestro error.

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