Que las renovables eran caras y encarecían el recibo de la luz era mentira. Pero la prensa del régimen convirtió ese lema en un mantra, y, a fuerza de repetirlo, quedó fijado en el subconsciente colectivo de este país. Ahora, como cada vez resulta más complicado señalar a las renovables como causantes de la subida de la luz, el discurso oficial ha tenido que idear otras salidas: la culpa la tiene la sequía (el cambio climático); o la tiene el viento, que nos ha abandonado; o la tienen las nucleares francesas (averiadas); o la tiene Yoko Ono…

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