Las cifras de muertos y detenidos producto de la guerra antidroga que Rodrigo Duterte comenzó a poner en práctica en julio de 2016 son apabullantes, especialmente en los barrios más pobres, haciendo uso de métodos muy cuestionados por ONG y asociaciones pro Derechos Humanos. Miles de ejecuciones extra judiciales, uso indiscriminado de la violencia y el miedo como estrategia son algunas de las críticas por parte de la comunidad internacional.

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