Desde que Hopkins registró la palabra ha mandado notificaciones a diferentes autores comunicándoles que están infringiendo los derechos de autor y pidiéndoles que retiren la palabra de sus títulos. Y lo peor de todo es que algunos autores, temiendo enfrascarse en una batalla legal, emprendieron la enorme tarea de cambiar sus cubiertas y todo el material a nivel publicitario y de promoción que implica un cambio de tanta envergadura como es modificar el título de un libro.

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