Y, claro, tienes dieciséis años, sales con tus amigas -es la primera noche de San Juan que tus padres te dejan salir-, bebes -mucho o poco, quién sabe, pero tu cuerpo no está acostumbrado, y bajas todas las barreras que te protegen del mundo-, te emborrachas y claro, te violan. Culpa tuya. Por salir. Por beber. Por irte con un chico.

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