España se ha acostumbrado al encarecimiento de la factura de la luz año tras año. Mientras algunas voces señalan a la sequía, la falta de viento o las olas de frío como factores determinantes, otras voces acentúan que el problema es regulatorio porque las subidas no han sido puntuales, sino continuadas desde hace diez años hasta tener una de las tarifas más caras de Europa.

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