El pacto educativo se frustra sin que a nadie le importe, el desmantelamiento de la pública es imparable y todos estamos obsesionados por saber cuál es el mejor colegio. ¿Qué ocurre? Si tan poco nos preocupa lo que nuestros gobernantes hacen con nuestro derecho a la educación, pero tanto nos obsesiona encontrar el mejor colegio para nuestros hijos, quizá se deba a que finalmente nos hemos dado por vencidos y hemos aceptado que en esta guerra competitiva más nos vale pillar una buena trinchera.

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