Las obras de arte nunca se midieron en pulgadas. Quizás fue así hasta que llegó ‘Monument Valley’, una enrevesada aventura en la que el jugador tenía que guiar a la protagonista, una niña de formas redondeadas y abstractas llamada ‘Ida’, por un mundo imposible. Escenarios repletos de giros inesperados, estructuras quebradas donde todo tenía una cara oculta y perspectivas fabulosas que parecían emanar de la misma mente de un genio de la talla de Escher. El español David Fernández Huerta trabaja en USTWO, responsable del juego.

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