Siempre tendremos por delante una lista interminable de trabajo pendiente y tareas por terminar, así como una implacable cultura de productividad que nos empuja y nos dice que tenemos que hacerlo todo de inmediato y que debemos sentirnos terriblemente culpables por el tiempo “perdido”. Palabras como productividad, eficacia y procrastinación no solo se han insertado exitosamente en nuestro léxico, sino que también se han hecho un hueco en nuestra manera de pensar, determinando cómo organizamos nuestra jornada y, lo que es aún peor, cómo nos sen

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