Los últimos terribles ataques suicidas cometidos en Kabul y Kandahar que mataron este lunes a más de 50 personas han puesto de nuevo la atención en el fracaso continuo de los esfuerzos estadounidenses por estabilizar el país. Tras 16 años de conflicto, sostienen los críticos, EEUU está en un triple apuro: no puede ganar la guerra, no puede ponerle fin y no puede salir del país.

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