La Sociedad Geológica de EEUU (USGS) publicó en 2001 un estudio de las zonas amenazadas por el Volcán Fuego. Esta entidad publicó varios mapas de peligros que mostraban cómo muchas localidades instaladas en la ladera de la montaña se encontraban dentro del área de impacto de lahares y corrientes piroclásticas. El flujo piroclástico es capaz de arrasar con estructuras y terminar con cualquier ser vivo. En el caso de este volcán guatemalteco, un estudio asegura que cada cuatro décadas sus erupciones producen este destructivo efecto.

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