Los resultados indican que cada año adicional de instrucción genera un rendimiento salarial del 6.5%, pero si la escuela se ha hecho en dos lenguas este rendimiento se incrementa hasta 6.5+1.4 = 7.9%. En definitiva, nuestro estudio indica que la reforma que introdujo el catalán como lengua de instrucción en la escuela, juntamente con el castellano, generó efectos salariales a largo plazo positivos, que se producen especialmente entre individuos de origen no catalán.

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