Hay una constatación que incomoda profundamente a los líderes y estrategas de la extrema derecha europea: España, el cuarto país más importante de la UE, uno de los más afectados por la crisis económica y puerta de entrada además de una parte de la inmigración africana a Europa, no cuenta con un partido fuerte de ultraderecha en el que referenciarse. No esconden un cierto escepticismo respecto de Vox. Juzgan mejorable a su presidente, Santiago Abascal, y no les convence una línea política que estiman "excesivamente conservadora y cercana al PP"

Ver noticia original ➥