250.000 personas huyeron de las atrocidades que un general borracho y sádico como Queipo de Llano funesta y tétricamente auguraba para la población de "Málaga la Roja" en sus arengas radiofónicas empapadas en alcohol trufado con odio sanguinario. Entre 5.000 y 8.000 personas murieron en ese tramo siniestro acribillados por mar, tierra y aire. Pero en ese periplo hubo una parte de la carretera que se salvó de ese genocidio gracias a la valentía, el arrojo y el heroísmo de un modesto héroe casi anónimo, el farero de Torredelmar.

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