Roger Federer se llevó el duelo de leyendas en que se convirtió este año la final del Open de Australia. Él y Nadal, los dos tenistas más exitosos del mundo durante una década larga, evocaron en Melbourne los mejores días de su carrera, con resultado favorable al suizo (6-4, 3-6, 6-1, 3-6 y 6-3).

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