Miedo a la guerra sucia. No se sabe si amiga o enemiga, pero fue uno de los elementos que más pesó a la hora de rechazar la opción de dar el salto a la política nacional. Cuando contra todo pronóstico, Alberto Núñez Feijóo anunció su decisión de permanecer en Galicia lo hacía en muy buena medida porque “no quería estar justificando ni mi pasado ni mis amigos”, según confesó tras la reunión de la Junta Directiva Regional gallega en distintas conversaciones privadas frente a unos dirigentes gallegos atónitos.

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