Tanto los hispanistas del siglo XIX como los cronistas de la propia Corte atestiguaron la perturbadora enfermedad psiquiátrica que padecía el monarca español Felipe V. Los médicos del momento declararon que su trastorno se debía a “vapores”. Tanto afectaban dichos vapores al rey, que intentó montar en los caballos de los tapices y llegó a creer, en una ocasión, que era una rana. Por su dolencia mental también creyó que se encontraba bajo una amenaza constante de envenenamiento, pero tratándose de un rey y, por tanto, avezado en las “nobles”…

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