Las situaciones que se dan a diario en Puerto Rico son idénticas a las descritas en las grandes novelas del género apocalíptico. Tras el paso del huracán María apenas hay agua corriente, electricidad o teléfono, y la población sobrevive gracias a organizarse solidariamente. Ficción y realidad coinciden en que cuando el estado desaparece, los humanos perecemos. La causa última puede ser el cambio climático o una crisis de deuda. Pero esta vez no hacen falta escritores para saber cómo será. En la isla del caribe sigue sucediendo todos los días.

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