Existe un mundo fascinante que el ojo humano no es capaz de percibir, una tonalidad de colores que solo es capaz de reproducir la luz ultravioleta, aquella zona del espectro electromagnético cuya longitud de onda se sitúa entre los 100 y los 400 nanómetros. El fotógrafo canadiense, Don Komarechka ha conseguido captar con una modificación en los flashes ese mundo invisible con un resultado sorprendente.

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