“Más de uno, como yo sin duda, escriben para perder el rostro. No me pregunten quién soy, ni me pidan que permanezca invariable. […] Que nos dejen en paz cuando se trata de escribir”. Cuando Michel Foucault escribió estas palabras, la pregunta todavía no podía ni imaginarse. No, luchar por la visibilidad con la cara tapada no es hipócrita ni cobarde. El anonimato, también en la red, es una forma de resistencia política.

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