El gobierno ha sido el último en lanzar un programa para atraer a los jóvenes emigrados lejos de sus ciudades de origen. Sin embargo, los precedentes no son nada halagüeños. La idea de recuperar todo aquel talento que se marchó cuando la crisis obsesiona a la sociedad española, y muy especialmente a las instituciones científicas de nuestro país, celosas de haber regalado a la ‘competencia’ extranjera los brillantes currículos que ayudaron a construir.

Ver noticia original ➥