Cuando los alumnos del colegio Miguel Hernández de Laguna de Duero (Valladolid) salen al recreo, además de querer chutar al balón o dar con el mejor escondite, tienen otra tarea: mirar si las gallinas que habitan en el patio han puesto algún huevo, cambiarles el agua o darles de comer. La actividad trata de favorecer el desarrollo integral de los alumnos a través de la experimentación directa: los niños tienen una responsabilidad, aprenden de forma cooperativa y entienden que hay cosas que requieren paciencia.

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