Convivamos o no todos los días con animales, conocemos sus gestos y rituales. Especialmente porque nos suelen llamar la atención cosas como ver a un perro levantar la pata para hacer pis, a un pájaro torcer la cabeza mientras nos mira o a un gato tumbarse plegando las patas. No sólo los códigos de las mascotas nos son familiares, también sabemos que los pingüinos caminan con las alas abiertas, aunque no puedan volar, y que los elefantes enrollan sus trompas con otros, sin entender muy bien por qué. Ninguno de ellos es casualidad…

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