Esta forma de Administración local, presente en el norte de España desde hace siglos, está ahora amenazada: un decreto de Hacienda ha quitado el poder a los vecinos secretarios, de forma que todo tiene que pasar por los Ayuntamientos y ha dejado los concejos vacíos de contenido. La indignación se extiende por la cordillera cantábrica. "Hablan de combatir la despoblación, pero es una milonga. Si desaparecen los concejos la montaña se muere", resume uno de los alcaldes.

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