La normativa actual obliga a los países a establecer un tipo general de al menos el 15%, se les permite fijar un tipo reducido no inferior al 5% a dos categorías de productos y, a algunos países concretos, se le permite aplicar tipos superreducidos. Este es el caso de España, donde hoy el IVA tiene un tipo general (21%), uno reducido (10%) y uno superreducido (4%).

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