El trabajo científico, según ha detallado la Universidad de Valladolid a través de un comunicado, ha permitido establecer la correlación de que "a más cantidad de este metal pesado en la sangre del pájaro, su actividad sanguínea se resiente". En situaciones más extremas, se produce un envenenamiento y, con ello, la muerte. Por tanto "los gorriones pueden ayudar a estimar la polución de plomo en entornos habitados, actuando como bioindicadores, lo que podrá ayudar a establecer medidas de salud pública".

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