La almorta, una leguminosa parecida al garbanzo, es capaz de resistir las condiciones climáticas mas extremas. Normalmente se destina a pienso animal, aunque ha servido como sustento humano en periodos de carestía. Gracias a la almorta (título de un grabado de Goya), los madrileños pudieron soportar la terrible hambruna de 1811. El peligro de la almorta o guija es su neurotoxicidad; un consumo reiterado produce una grave enfermedad: el Latirismo, que llega a provocar parálisis musculares irreversibles, e incluso la muerte.

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