Hay un lugar común que se repite para explicar el buen funcionamiento de algunas empresas y el fracaso de otras en este entorno globalizado. Inevitablemente, las que funcionan han sabido innovar, adaptarse a los tiempos y aprovechar las ventajas tecnológicas. El discurso habitual se refiere a las predisposiciones y habilidades individuales, que son las que parecen determinar el éxito, de modo que si te va mal, es porque no has estado a la altura de la época. Y lo que vale como retórica para la mano de obra, vale también para las empresas.

Ver noticia original ➥