La situación es, cuando menos, surrealista. Al menos así lo ven los agentes de la Guardia Civil de Málaga que se han visto obligados a procesar -secar, deshojar, cortar y empaquetar- miles de plantas de marihuana decomisadas en la provincia. El organismo que se ocupa de la custodia y eliminación de la droga no acepta plantas enteras, lo que ha convertido los cuarteles en auténticos secaderos de marihuana.

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