Hace una década, Francisco Granados e Ignacio González, los guardias de corps de Esperanza Aguirre en la presidencia de la Comunidad de Madrid, tenían como enemigo común al entonces alcalde Alberto Ruiz Gallardón, recién imputado en el caso Lezo, y sus hombres, Manuel Cobo y Alfredo Prada. Fue la época del espionaje, la Gestapillo, denunciada por Prada y Cobo y que destapó las prácticas de sus compañeros vicepresidentes con los policías que tenían asignados a la dirección de Seguridad de la Comunidad de Madrid, y también con los comisarios

Ver noticia original ➥