Los habitantes de Alaska reciben una renta básica universal desde los años 80, y han seguido trabajando a pesar de ello. Su comportamiento, estudiado recientemente por la Oficina Nacional de Investigación Económica estadounidense, da argumentos a quienes creen que el pago de un salario universal a la población no sólo será necesario en el futuro, sino que también será beneficioso.

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