Los arqueólogos han lanzado ahora la hipótesis de que su muerte no fue provocada por el impacto, sino por la asfixia que le provocó los vapores que emanaron del volcán. La cabeza ha sido hallada en el mismo lugar en el que fue encontrado hace exactamente un mes el esqueleto del ya denominado como “el fugitivo” de esta antigua ciudad romana, pero en un nivel más bajo que el resto del cuerpo.

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