La izquierda se encuentra luchando contra viejos fantasmas dentro de los límites culturales que los nuevos monstruos, mucho más poderosos y peligrosos que los de antaño, establecen como sentido común de época.- Uno tiene la sensación de que las a sí mismas llamadas “fuerzas progresistas” se parecen más al Don Quijote dibujado por Cervantes, en medio de una lucha eterna contra molinos de viento imaginarios, que a una fuerza política con verdaderas intenciones de llevar a cabo una transformación social radical.

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