En el caso de que Gran Bretaña habría adoptado el euro como su moneda, se puede decir con certeza que hubiesen sucedido dos cosas: no hubiese habido un referéndum en el Reino Unido sobre la membresía en la UE, y Grecia no hubiese sido el dominó que cayó primero. La pregunta interesante es: ¿cómo se sentirían aquellos que apoyan a Brexit hoy en día si Alemania y Francia habrían tomado medidas para desechar las reglas actuales y abrir el paso a una unión fiscal completamente desarrollada?

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